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| Fuente: http://jaimeburque.com/blog/ |
Las películas nos transportan, nos hacen viajar sin salir de nuestro hogar pudiendo con ellas conocer ciudades que jamás hemos visitado, o recordar aquellas que alguna vez fuimos. Un ejemplo de ello es “Antes de amanecer”, y sus secuelas “Antes de atardecer” y “Antes de Anochecer”. Respectivamente, en dichos films uno puede recorrer Viena, Paris y Grecia. Los escenarios son la excusa perfecta para contar una gran historia de amor que pasa de lo platónico a lo terrenal. También es interesante saber la historia real que esconde la saga.






