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| Fuente: http://jaimeburque.com/blog/ |
Las películas nos transportan, nos hacen viajar sin salir de nuestro hogar pudiendo con ellas conocer ciudades que jamás hemos visitado, o recordar aquellas que alguna vez fuimos. Un ejemplo de ello es “Antes de amanecer”, y sus secuelas “Antes de atardecer” y “Antes de Anochecer”. Respectivamente, en dichos films uno puede recorrer Viena, Paris y Grecia. Los escenarios son la excusa perfecta para contar una gran historia de amor que pasa de lo platónico a lo terrenal. También es interesante saber la historia real que esconde la saga.
La analogía del nombre de la película, refiriéndose a instantes del día con los momentos de la vida de las personas, es justa y precisa.
Podemos ver la frescura e idealización de su juventud en Antes del Amanecer
La perdida de la idealización con la llegada de la adultez en Antes del Atardecer
Y por último cuando la convivencia y la realidad golpea la puerta a la madurez en Antes del Anochecer.
Es interesante ver como los personajes suman años pero conservan sus esencias. Son totalmente diferentes y se atraen. La famosa frase “los opuestos se atraen” es válida para esta ocasión, pero…
¿Qué pasa con las diferencias en la convivencia, cuándo lo distinto comienza a ser una carga? ¿La convivencia mata al amor? ¿Cuál es la clave para el amor?
¡Esperamos tus comentarios!

Felicitaciones
ResponderEliminarGracias Fabiana, espero que te guste. Saludos
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